¡Acepto pulpo como madre trabajadora!

La semana pasada, tomando un café con una compañera de trabajo, dijo una frase que me hizo sentirme totalmente identificada: “Ser madre trabajadora es como ser un pulpo”. ¿En qué sentido? Una madre mientras está atendiendo una llamada de trabajo, sosteniendo el teléfono con el hombro, está con la mano derecha dándole un yogur a su hija pequeña y con la izquierda programando el mando a distancia para

¿Cómo puedo motivar a mi equipo?

Con carácter introductorio es necesario hacer alusión a las, que considero, notas esenciales de la motivación. Éstas son la subjetividad, la individualidad y su gran capacidad de transmisión; esta última, se encuentra estrechamente relacionada con el alto grado de estimulación que dicha conducta genera en otras personas. Cada persona se mueve por razones diferentes ya que, tanto su mecanismo de implicación como de productividad, son accionados de forma distinta.

¿Estamos transmitiendo una buena imagen corporativa?

¿Alguna vez os ha ocurrido que, sin apenas daros cuenta, habéis dejado de entrar en un establecimiento o de comprar una determinada marca, a causa de la mala publicidad o mala imagen que tiene dicho producto o marca? A mí sí me ha pasado. En una ocasión sugerí a una amiga que entrásemos en un establecimiento, pero enseguida me quitó la idea de la cabeza, argumentando que allí “la habían tratado muy mal, no le cambiaron un artículo defectuoso y encima le hablaron con prepotencia y grosería”. Me he dado cuenta, que desde ese día no he vuelto a pisar ese sitio. Yo no tenía prejuicios y nunca había tenido ningún problema con ellos. Sin embargo, mi imagen de esa empresa ha cambiado.